Del libro LA GENTE
No hubiera sido necesario
escribir tanto
si la palabra hubiese sido
densa.
Pero no había en el lenguaje
ni tampoco en las ideas
tanta fuerza.
Yo era
solamente un ser humano
en trance de existencia
sino también, y sobre todo
una siquis interna,
una persona que en la mano
formaba una centella.
Creía en el amor.
No solamente en su alegría,
sino más bien en su dolor
y lo llevaba en la mirada
creyendo que existía
la comunicación.
No hubiera sido necesario
dar tanta explicación.
Bastaba hacer silencio.
El silencio es mejor
Publicidad