Del libro "PALABRAS COMO GRANOS"

Publicado en por Olga Elena Mattei

ÁRBOL

 

Un árbol que yo misma sembré

se vino abajo

bajo el cielo

de enero.

En las tardes

fue un guardia dirigiendo

el tráfico del viento

y en la noche,

portero vigilante que entregaba mis llaves

a los astros sonámbulos.

No amanecía la dulzura de la lluvia

sin entreabrir primero sus pestañas,

y cuando el sol jugaba por mi césped,

mi cotidiana lámpara

era su copa iluminada.

Era el lindero de la ausencia,

la sombra de mis huellas

en la tierra.

Señalando el horizonte me llevaba

más lejos que mis sueños,

y era la voz del aire

si hacíamos silencio.

 

Pero hoy, hacia la tarde,

dirigiendo su paso por mi calle,

lo atropelló la brisa de repente,

y era tan alto y tan abierto

que no pudo apoyarse entre mis manos

y se me vino al suelo

¡irrevocablemente!

 

 

 

        CON ELACIÓN INTENSA

 

¿Sabes por qué te me incendiaste?

Fue porque yo te amaba,

árbol de mis tardes,

único ser que me quedaba

frente al tiempo.

¿Sabes por qué te calcinó un incendio?

Porque en el fondo de mi alma había

un sentimiento

que me aferraba desesperadamente

a la belleza de tu cuerpo,

a tu esperanza verde,

a tu palabra inteligente,

a la paz de tus tardes sombreadas.

¿Sabes por qué te has muerto

entre las llamas?

Porque la vida castiga mi inocencia

con saña,

me niega

cuanto pida,

me quita

todo lo que palpita

entre mis sienes.

Árbol inerme, víctima inocente,

yo pulsaba tu savia

entre mis venas.

Has debido morir

por la sentencia:

amar como yo amo,

con elación intensa,

es sólo para dioses,

no se debe lograr sobre la tierra.

 

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